¿Abu, qué hace la tía Nieves sobrevolando la huerta?

Una hora antes de las ceremonias solía sentarse frente al tocador. En su mano izquierda sujetaba la base mientras la diestra cogía las tijeras y arreglaba los picos más rebeldes.

Las escamas dibujaban un tul que camuflaba su ojo derecho dejando al descubierto su mirada sensual.

El tocado de piña: su amuleto para los días de boda; cuando las promesas de amor, las miradas cómplices y un para siempre despertaban el vuelo de las mariposas en su estómago. Cuando sus ojos buscaban el cielo: el lugar donde su corazón destrozado quería descansar.

Ella quería volar a las alturas, allí donde se atenúan los recuerdos: los fallidos intentos por ser amada, las malas elecciones, los repetidos tropiezos que rompían la esperanza en su corazón.

Su abuelo la conocía, por ello había creado para ella un tocado que conservaba los mejores secretos de la piña: La Bromelina. Bromelina le aportaba las caricias dulces contra la acidez que ocupaba el lugar del amor, la sabiduría para digerir los nudos del aprendizaje paralizado por la obsesión.  El torbellino para reavivar el paso obstruido de la sangre por sus venas.

El inconfundible aroma de la piña paralizaría el vuelo de las mariposas; le devolvería el interés por el presente, le liberaría de las ataduras del pasado. Le devolvían la alegría de vivir.

“La bromelina es una enzima de la piña con propiedades medicinales anticoagulantes. Es facilitadora de los procesos de “digestión”. 

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La soltera y el zumo de granada

LA SOLTERA Y EL ZUMO DE GRANADA

Algunos sábados por la tarde, como casi el 75 % de la población de Madrid (o eso me parece a mí) voy al supermercado para llenar la despensa para el resto de la semana.

Justo antes de salir, garabateo en un trozo de papel una lista y lo escondo debajo de las tarjetas de visita al fondo izquierdo de la cartera. Mi hermana tiene la buena costumbre de hacer listas , que yo intento imitar sin éxito, pues me suelo olvidar de su existencia a los tres primeros pasos tras cerrar la puerta.

Una vez allí, procuro mantener la mirada al frente con la intención de no distraerme con los 2×1, lleve 3 y pague 2, segunda unidad a mitad de precio…y me adentro en la única sección en la que mis niveles de glucosa no pierden el equilibrio: la góndola de frutas y verduras.

Mientras espero mi turno, me debato entre las vistosas granadas: protagonistas en el mes de Octubre, los pomelos rojos ricos en vitamina C o las prácticas manzanas  que me transportan a mi infancia. Las granadas están de oferta (es temporada) sin embargo, son muy poco prácticas: por cada nueva pieza que intento diseccionar amontono una camisa más en el cesto de la ropa. Para prácticas las manzanas, sin embargo son tan insípidas… El pomelo rosa viene genial, un zumito por la mañana me aporta mucha vitamina C y vitalidad para aumentar las defensas mermadas por la llegada del otoño, sin embargo me da un pelín de acidez. Anda, pero si también tienen frambuesas, me encantan, pero son tan caras…

Ante esta marea de ideas, mi mente busca conexión a tierra en un reportaje sobre el  “El salón fruit attration” del dominical de hace un par de semanas  (que por fin hoy he conseguido dar por terminado) donde se hacía un repaso a las frutas y verduras de temporada. Recuerdo un titular LA GRANADA SE ALIA CON LA SALUD.

La granada es una fruta que puede resultar atractiva a la vista. Dulce y crujiente al paladar.  Estos podrían ser motivos suficientes para muchos a la hora de decidir añadir o borrar esta fruta de la lista de la compra. Sin embargo, me parece interesante poder disponer de alguna información más antes de colocarla en nuestro carro. Me he apoyado  en estudios clínicos y artículos de  divulgación científica para revisar las propiedades que tiene sobre nuestro organismo y nuestro cerebro. Pensar en proporcionarle a nuestro cuerpo bienestar  puede facilitar bastante esa elección frente a la góndola.

Información va…

En su zumo recién exprimido conviven, junto con otras muchas sustancias nutritivas (vitaminas A, B1, B2, B3, C, D, calcio, fósforo, hierro, potasio, sodio, azufre…) los fitoquímicos”.

¿Qué que son los fitoquímicos?

Si desmembramos la palabra, “fitos” significa planta. Fitoquímico se usa para llamar a las sustancias químicas que hay en las plantas. Algunas plantas los fabrican de manera natural cuando quieren defenderse de agresiones del exterior (como el frío, ciertos patógenos…) Existen una gran variedad de fitoquímicos y en el caso de la granada, se apellidan flavonoides y taninos.

Sí, pero ¿qué hacen esos  fitoquímicos?

Los fitoquímicos tienen la función de atacar a unas sustancias que son las que nos hacen envejecer y “oxidarnos” :  “los radicales libres”.

He oído hablar mucho de ello, pero ¿qué son exactamente?

Cuando tomamos un alimento, nuestro sistema digestivo lo divide en sus macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas, grasas) y micronutrientes (vitaminas, minerales …). Estos macronutrientes son usados por unas “estufas” que hay dentro de nuestras células llamadas mitocondrias junto con el oxígeno para obtener la energía que necesitamos para movernos, comer, reír…vivir.  El proceso se llama “respiración celular”. En condiciones normales el cuerpo puede gestionar los productos de esta respiración correctamente, sin embargo en situaciones de estrés, mala alimentación, uso de medicamentos, exposición excesiva a los rayos del sol … se produce un exceso de “radicales libres de oxígeno”.

¿Qué que son los radicales libres?

La materia está formada por átomos. Los átomos lucen en su capa externa, la que conforma el traje que otros verán, un electrón. Hay átomos que se ponen de acuerdo para compartir este electrón con otros átomos: El átomo Fran le dice al átomo Laura:

Laura, quiero compartir este electrón con una chica interesante, como tú, ¿nos apareamos? Laura acepta y entonces forman una “pareja” estable.

Sin embargo, el átomo Marta no quiere compartir su electrón con ningún otro, no quiere formar pareja o amistad con otros átomos. Está solo y eso le convierte en inestable y reactivo. Marta sería una “radical libre“. El problema del radical libre es que para conseguir su estabilidad ataca a otras moléculas del organismo (ADN, proteínas, ácidos grasos, leucocitos…).

Y  ¿qué consecuencias tiene esto para nuestro organismo?

El ataque de multitud de radicales libres desencadena los síntomas que acompañan a una mala vejez: enfermedades crónicas, bajada  del sistema inmune, pérdida de memoria, dificultades para el aprendizaje. Explicado con más detalle esto es lo que sucede:

Cuando los radicales libres atacan al colesterol bueno (HDL), éste se transforma en malo (LDL). Si hay mucho colesterol “malaje” se generan atascos en nuestras venas y arterias y la sangre no circula bien, por lo que daña todo el sistema relacionado con nuestro corazón.

Por otro lado tenemos a nuestro ADN: El ADN contiene escrito el guión de la vida que va a tener la célula. Los radicales libres pueden reescribir el guión de manera que la convierta en una célula maligna “cancerosa” y se lleguen a desarrollar determinados tipos de cáncer.

Si las células de nuestra sangre son atacadas, se verá afectado  el sistema inmune. El sistema inmune nos defiende de las bacterias o virus que desde el exterior pretenden invadir nuestro organismo. El sistema inmune está muy “conectado” con nuestro cerebro y cuando está desequilibrado, afecta a nuestra capacidad de aprendizaje, rapidez mental y la capacidad de adaptación del cerebro a los cambios externos (lo que se conoce con el nombre de neuroplasticidad, muy de moda en la actualidad).

Los fitoquímicos ayudaran a nuestro cuerpo a poder defenderse del desequilibrio que puede producir un excesos de radicales libres cuya misión es hacernos envejecer, no solo físicamente (arrugas, artritis, artrosis…) sino también a nivel mental (pérdida de memoria, dificultad de aprendizaje…) Incluso se están investigando los efectos de la granada en la enfermedad de Alzheimer.

Vale, entiendo.

Si tomo alimentos que contengan fitoquímicos mantendré a raya los radicales libres y prevendré los achaques de la mala vejez.

Genial pero : Y… ¿qué pasa si no me gusta la granada?

Te paso un listado de otras frutas y hortalizas con polifenoles: uvas rojas, frambuesas, grosellas, naranja, pomelo rosado, tomate, espinacas, brócoli, perejil…  Y eres de los que tiene alergia a los colores, también puedes encontrarlo en las semillas de lino, salvado de trigo, cebada y avena.

Espero que entre ellas encuentres alguna opción que te permita disfrutar.

Y para los que si les guste este manjar: lo más recomendables es tomarlo en zumo, pues los componentes de la cáscara son también beneficiosos. Os dejo una receta para usarla como ingrediente a una ensalada http://bit.ly/v2Z2Vx

¿Alguna duda?

A parte de la información que he ido linkeando a lo largo del post, os adjunto más fuentes que me han complementado:

Una revisión de aspectos farmacológicos y terapéuticos y un poco de la historia de la granada. Francisco A. Tomás-Barberán Dr. en Farmacia por la Universidad de Valencia.

Artículos científicos del ACAI (health and nutrition resource center).

Un listado con variedad de estudios clínicos con la granada:

http://bit.ly/uEgx9p

http://bit.ly/u6TMGm

http://bit.ly/twHyY0

http://bit.ly/sKtEHK

Un ensayo de una investigadora del CSIC, Jara Jiménez sobre los antioxidantes de la alimentos que me ha encantado.

Un guiño en lenguaje “ingenieril” especialmente dirigido a la mente estructurada de mí querido padre.

Y un video de cómo desgranar una granada sin hacer una sangría en la cocina.

Imagen de la web elgrancatador.com

Sansón, Dalila y el misterio de las espinacas con nueces.

Sansón, Dalila y el misterio de las espinacas con nueces.

“Nunca ha tocado la navaja mi cabeza, pues soy Nazareno de Dios desde el vientre de mi madre. Si me rapase, perdería mi fuerza, quedaría débil y sería como todos los otros hombres”  (Jueces, 16, 17)

Cuando miro al cielo me relaja un techo azul violáceo, al frente 36 rectangulares baldosas brillantes de dos palmos de alto y un palmo de ancho construyen ordenadamente un bloque de cuatro hileras y se desplazan a lo largo,  derecha e izquierda, de mi mirada.  Separando de dos en dos las blancas hileras, una greca de borde anaranjado y dos serpientes azules entrelazadas se repiten. Mirando el blanco brillante suelo liso tropiezo con un desagüe de acero con seis agujeros, a continuación un bote de plástico con tapa blanca que uso a veces para ir al gimnasio guarda los restos del champú customización del equipo de Ángela, mi peluquera, tras unas cuantos análisis con un aparato que conectado a una pantalla revela como los cristales de grasa asfixian mi bulbo capilar. Apoyado sobre su cabeza un bote azul de gel para restablecer el ph, acidificado por el uso de ropas sintéticas, me recuerda lo  descuidado que tengo a mi yo más sibarita. A su lado el dosificador del bote de acondicionador dibuja una sugerente sombra. Ascendiendo, entrecruzados, hilos finos de negro cabello que han optado por lanzarse a hacer arte minimalista en mi bañera tras haber superado los cuatro meses de reposo en fase telógeno pegados a mis ideas.

Saul Meral. Arquitecto de Granada. El cuadro se llama Euforia.

Son las 9:30 de una mañana otoñal. Las tres primera clientas, aquejadas por el síndrome de Sansón, demandan consejo:

Esther se acerca a paso lento hacia el mostrador. Lleva su pelo rubio castaño oscuro 6 N de Farmatint agarrado con una tirante coleta que me permite ver unos cuantos brillos en su frente. La falta de maquillaje deja patente el tono pálido de su piel y una pronunciada banda violácea descansando debajo de sus ojos. Su voz es lenta y baja; parece no tener la suficiente fuerza para articular palabras. Preocupada porque su pelo ha decidido solidarizarse con el entorno otoñal, encuentran más volumen del habitual entrecruzado  en las púas de su cepillo de goma y remoloneando entre las fundas que visten su incómoda almohada. La tenue luz otoñal despide a las hojas robándoles la esperanza. La sangre pierde pasión y el diálogo con el bulbo piloso se vuelve incomprensible: al igual que en el otoño el descenso de luz transforma a las nutridas en amarillentas hojas como anuncio de una despedida, así el amarillento color de su tez es indicador de que las bajas concentraciones de hierro metálico están recortando el suministro de oxigeno y nutrientes necesarios para fortalecer su pelo.

Carla masca chicle inquieta ante la cola del mostrador. Trabaja como responsable del departamento de organización de una empresa aeronáutica. Come poco, mal y a deshora. De vez en cuando le entra ansiedad, que combate con cualquier dulce prefabricado con textura harinosa. Lleva dos meses trabajando en un proyecto que ocupa el 50% de su día y el 100% de sus noches. Últimamente ha estado tomando antibióticos para combatir la legión de extraños que querían acampar en sus vías urinarias.

Pilar celebra este otoño sus 56. Su cabello fino dibuja ondulaciones que se agrupan ordenadas, enmarcando su elegante rostro. Despejada su frente, queda al descubierto la inocente y bondadosa luz que proyecta su verde mirada. Carga bolsas con comida en ambos brazos y sobre su nariz descansan unas gafas color añil que usa para poder leer las etiquetas y no confundirse al coger los ingredientes que con cariño ha seleccionado para la comida que celebrará con sus hijas el próximo sábado. En su juventud lucía una fuerte melena, sin embargo, tras el nacimiento de su primera hija su pelo se ha ido haciendo cada vez más fino. Esta última época se le cae más de lo normal. Estoy “viella”,  bromea.

Les comentó que las carencias nutricionales, el estrés, las defensas bajas, las infecciones y los trastornos hormonales, entre otras,  son algunos de los principales trastornadores del ciclo normal de crecimiento del cabello.

Se me ocurren diferentes alternativas que podrían serles útiles para un tipo de caída estacional y de volumen no alarmantes. Cada una de ellas afronta su salud de manera diferente, y cada una de ella necesita una alternativa diferente.

Champús, ampollas, cápsulas. Tratamientos estéticos, tratamientos de control de estrés, plan alimenticio para el equilibrio hormonal…

Esther está indecisa, Ana prefiere hacerse un tratamiento efectivo en una clínica de estética y  Pilar algo cómodo: algunas pastillas y un champú efectivos.

A mano en la farmacia tenemos las siguientes opciones, para los más tradicionales:

Champús y lociones anti caída y/o anti grasa y/ o estimulantes de la circulación:

Champús anti caída: Dercos de Vichy , Klorane a la quinina con vitamina B, Pilexil, Forpill: entre 12 y 15 euros los 300 ml de champú.

Champús sebo reguladores: La Roche Possay, Vichy.

Estimulantes: champús de Ginseng o Romero.

Ampollas de Dercos, Klorane, Pilfood, aproximadamente 38 euros las 18 ampollas (que duran para 6 semanas de tratamiento)

Los tratamientos por vía oral, exigen un mínimo de compromiso de tres meses. Por lo general suelen llevan un complejo vitamínico del grupo B, aminoácidos,  antioxidantes y ácidos grasos omega 3. Todos ellos exigen un periodo de permanencia de más de 3 meses para poder disfrutar de los resultados deseados. Aquí tenéis un listado con precios aproximados de “La farmacia on line”.

Los laboratorios Vichy- L`oreal están apostando por una línea de nutracéuticos a base de taurina para fortalecer el bulbo del pelo. Tienen una página web donde te preguntan previa recomendación de un tratamiento.

Y una extensión de la  “Vichy”, la “Roche Posay” con una estética más cuidada e hipoalergénico.

Bayer una fórmula es a base de Extracto de mijo, Aceite de Germen de Trigo y L-cistina y Vitamina B5 y tien una web con consejos y posología adaptada.

Para los que crean en la relación entre la alimentación y la salud, recomiendo la dieta del Dr. Americano Barry Sears da buenos resultados a nivel de luminosidad de la piel y fortaleza del cabello en su página Enerzona

Si la causa es hormonal, un diagnostico y tratamiento por un profesional de nuestra confianza es la mejor alternativa.

Os adjunt un listado de profesionales médicos en Madrid que aplican las investigaciones del Dr. Sears.

Si les interesa un trato selecto  y personalizado: Los centros de estética en Madrid de Ángela Navarro  en el callejón de Jorge Juan realizan un estudio del cabello y diseñan un champú acorde con las necesidades de tu cabello. Aunan sus conocimientos y experiencia en el campo de la estética a investigaciones dermatológicas para aplicarlo a la salud y bienestar del cliente.

Si el principal origen es el stress, os recomiendo un curso de gestión del stress con las técnicas más innovadoras dirigido por Ana Arrabé. Consiste en un programa experimental e interactivo basado en el programa MBSR desarrollado por Jon Kabat- Zinn de la facultad de medicina de la universidad de Massachusetts (EEUU). En Madrid se ha impartido en el Instituto de Humanidades y Negocios .

Diversidad de precios, de maneras de aplicar, de tiempos de tratamientos…para diversidad de individuos. Tuya es finalmente la decisión.

Solución al misterio de Sansón, Dalila y la crema de espinacas con nueces:

Sansón tenía una cabellera estupenda, que alimentada todas las noches a base de espinacas con tomate y nueces. Cuando llego Dalila, está le añadió queso a la mezcla y … No sé si sabíais que el calcio atrae enloquecidamente al hierro y entre ambos forman un complejo que nuestro organismo no puede absorber. Y ya sabes cuales son la consecuencias de una bajada de hierro…Lo del corte de pelo, lo del corte de pelo es solo una metáfora 😉

Blogs de interés:

http://bit.ly/blogellas

http://bit.ly/blogdebelleza

http://bit.ly/angelanavarro

http://bit.ly/hefagra

http://bit.ly/sistemaendocrino

http://bit.ly/alopeciapelosalud

http://bit.ly/caidadepelo

http://bit.ly/beautymarket

Mentes creativas

“Si sigues las recomendaciones del Dr. Sears, no solamente mejoraras tu salud y bienestar…también te darás cuenta como es mucho más fácil conectar los puntos”.

– Bill Cosby

El científico norteamericano Barry Sears creció en una familia de clase media en California, rodeado de amantes del deporte y de las ciencias. Su padre y dos de sus tres hermanos morirían consecuencia de accidentes cardiovasculares. Esta experiencia le llevo a querer comprobar si podía cambiar la expresión de sus propios genes, que estaban programados para la muerte prematura por enfermedad cardiovascular. De este propósito han nacido 25 publicaciones científicas, 11 libros (best sellers),11 patentes y una ecuación para llevarnos al estado de salud y bienestar…la dieta de la ZONA.

En última instancia, la mayoría de las enfermedades crónicas (colesterol, diabetes, hipertensión, niveles altos de ácido úrico…) desencadenan una serie de síntomas que pueden ser evitados si conseguimos que nuestras hormonas estén en equilibrio.

La mala comunicación entre estas hormonas manda señales equívocas a las demás células de nuestro cuerpo: hace que se liberen sustancias inflamatorias (que nos producirán dolor), disminuye la entrada de sangre y glucosa al cerebro (hará que estemos menos concentrados y nos cueste prestar atención) sin embargo la buena comunicación entre ellas nos permite estar más cerca de nuestro potencial creativo y nuestra salud.

La dieta de la zona propone una armoniosa comunicación entre nuestro “internet biológico” y apuesta por mantiener un equilibrio entre los principales directores de orquesta de nuestras emociones: eicosanoides, insulina/ glucagón y neurotransmisores.

¿Cómo conseguimos equilibrar estas hormonas a través de la alimentación?

Os anexo un link en inglés con las explicaciones del Dr.Sears: http://bit.ly/s9D7Jj y os  resumo con mis palabras los puntos que considero más importantes:

1. EQUILIBRIO ENTRE LOS EICOSANOIDES

2. CONTROL DE LA INSULINA

3. INGESTA SACIANTE Y EXENTA DE REESTRICCIONES, SIN EMBARGO
HIPOCALÓRICA.

1. EQUILIBRIO ENTRE LOS EICOSANOIDES: Nuestro principal apoyo será la ingesta de los ácidos grasos omega 3 de calidad farmacéutica. Con la mirada en la dieta que había favorecido la evolución hacia la especie homosapiens y analizando las ingestas de ácidos grasos omega 3 en países con baja incidencia de enfermedad cardiovascular y depresión (dieta de los esquimales) el Dr. Barry Sears estudió y revisó la importancia de los ácidos grasos omega 3 contenidos en el pescado para mantener en condiciones óptimas nuestro nivel de neurotransmisores (serotonina y dopamina). Una suplementación con ácidos grasos omega tres puede ayudar a equilibrar nuestros estados de ánimo.

2. CONTROL DE LA INSULINA:

Cuando hacemos una comida muy alta en hidratos de carbono de absorción rápida (pasta, patata, arroz…) nuestros niveles de insulina en sangre suben rápidamente. Después de estas comidas tendemos a sentirnos un poco aturdidos y faltos de concentración esto tiene relación con el “indice glucémico” (que es la velocidad de entrada de azúcar en nuestra sangre)

La dieta de la zona controla que esos niveles de insulina no se disparen a través de una combinación de nutrientes equilibrada en cada ingesta (40% Hidratos de carbono, 30% proteína baja en grasa, 30% de grasas monoinsaturadas y omega 3).

Nuestra ingesta total se debe repartir en cinco tomas: tres comidas principales y dos tentempiés, no pasando más de cinco horas sin ingerir alimento para evitar cambios de humor y la ansiedad producto de los desaires de la glucosa a la insulina en sangre. Las proporciones de macronutrientes ( hidratos de carbono, grasas, proteínas ) estudiadas han demostrado científicamente favorecer la atención, así como la concentración y la disminución de ansiedad por cualquier alimento azucarado.

¿Cómo conseguimos esto en la práctica diaria?

En cada una de las principales comidas tomamos como referencia un plato llano que dividiremos en tres partes: un tercio lo llenaremos con proteína baja en grasa  (a nivel visual consiste en un trozo que corresponda en grosor y anchura con la palma de tu mano) y los dos tercios restantes con frutas y verduras. La mezcla la rociamos con grasa mono insaturada (aceite de oliva, aguacate o frutos secos). Para los tentempiés de media mañana y media tarde usaremos la misma regla sin embargo en platos pequeños tipo postre.

Para los estómagos perezosos a primera hora de la mañana, se puede disminuir la cantidad que se toma durante el desayuno y compensarlo con la ingesta a media mañana.

A veces puede resultar complicado hacer las cinco comidas; estamos en medio de una reunión, en el coche…lo importante es que nosotros tomemos conciencia de cuando nuestros niveles de azúcar en sangre están más bajos: a media mañana, por la noche…y cuando lo detectemos, si es factible, ingerir un tentempié equilibrado. Mi experiencia me dice que no deben convertirse estas pautas en un dogma. La finalidad es conseguir aprender a escuchar a nuestro cuerpo y tomar conciencia de cómo afecta nuestra alimentación a nuestro estado de ánimo, probando distintas maneras para poder dirigirlo hacia donde nosotros queramos.

3. INGESTA SACIANTE Y EXENTA DE REESTRICCIONES, SIN EMBARGO
HIPOCALÓRICA.

En cada comida mezclaremos frutas, verduras, proteínas animales bajas en grasas (pescado, carnes de ave, lácteos desnatados…) y grasas monoinsaturadas; aunque la suma de calorías es baja (lo que la convierte en una dieta “hipocalórica”) la mezcla resulta saciante.

El diseño de este plato nos resulta familiar, pues es una adaptación de la dieta mediterránea. Cualquier menú de la zona podría estar dentro de los menús que cocinaba tu abuela, crees que podría estar dentro de su recetario este menú: Una ensalada de tomate y cebolla con aceite de oliva de primer plato y un segundo de cuchara: garbanzos con bacalao y verduras.

Como una imagen vale más que mil palabras, ahí os lo dejo : http://bit.ly/sAsCNH

No deberíamos restarle valor a lo importante de disfrutar una sabrosa y saciante comida: cuando pasamos privaciones, ya sea por hambre o por prohibiciones de cualquier tipo, sufrimos. Hacer una comida saciante y palatable sin alimentos prohibidos nos hace más fácil el camino hacia el estado de bienestar y salud.

Si bien el seguir una dieta equilibrada nos permite estar dentro de la Zona, como individuos no somos felices cuando no podemos compartir con familiares y amigos. No hay éxito en la dieta cuando su consecución nos obliga a renunciar a formar parte de una comunidad y nuestra cultura.

¿Cómo me organizo?

Como sugerencia para sobre todo al principio: hacer una planificación de todas las comidas y tentempiés para la semana durante el fin de semana: hacer la compra de las frutas y verduras no perecederas, construir el menú (sujeto siempre a variaciones) y si puede ser confeccionar una tabla de comidas diarias adaptándolas al resto de actividades.

Para aquellos que tengáis que comer de restaurante o en el comedor del trabajo os resultará: siempre tendréis la opción de una buena ensalada con algo de carne o pescado de segundo y alguna fruta de postre.

El profesor James Fowler expone en su libro “Connected”: nuestras acciones y actitudes afectan enormemente a los que nos rodean: los amigos con malos hábitos alimentarios afecta a la salud de los que le rodean; el riesgo de ser obeso se triplica cuando alguno de nuestros amigos es obeso.2

Va por ustedes…

 

1 (Strategic Research Center de EAE Business School: http://bit.ly/v6tt42 )

2 http://bit.ly/vBSy6W

3 El Omega Rx Zone: El milagro del aceite de pescado de alta dosis, Regan Books, 2002.

La mala alimentación

Trabajo de 9:30 a.m a 20:30 p.m en una luminosa farmacia del barrio madrileño de Carabanchel. Cada día recorto una media aproximada de 70 cupones precinto los cuales pego cuidosamente al cuerpo de la receta: el borde del celo rozando el extremo derecho del cupón, ello le da libertad al lado izquierdo y me permite pasar ágilmente las recetas para hacer los paquetes de 25 unidades previo paso por el último escáner antes del envío a facturación.

Como en todos los trabajos de atención al público hay muchos picos: pasamos de cazar moscas a mosquearnos en cuestión de segundos. A mí me gusta que haya gente. En cualquier otro negocio es bien recibida la frase “me alegro de verte” sin embargo, cuando el motivo de la visita es una enfermedad, puede no considerarse una expresión demasiado acertada.

Hipertensión,colesterol, diabetes….corazones  acelerados, humor inestable, miradas pérdidas, todos encerrados en cuerpos obesos u demasiado enjutos. Los tratamientos crónicos me permiten ver a Carlos, Vicenta, Juani cada mes o cada dos. La enfermedad les ha convertido en clientes fijos, dependientes de nuestros productos y de nuestros servicios. Primero el colesterol con hipertensión, más tarde vamos añadiendo a la lista la diabetes y puede que el ácido úrico y una creciente permida de luz en sus miradas, hasta quedar los ojos opacos, como los pescados del mercado cuando ya han dejado de estar frescos.

Muchos de ellos han decidido dejar atrás la felicidad que acompaña al estado de salud, por las visitas mensuales a la sala de consulta y posterior recogida de paquetes en la farmacia. Hemos cedido la autonomía de nuestros órganos a unas drogas que prometen reestablecer nuestro equilibrio interno.

Tras su entrada en nuestro organismo, los fármacos podrán en orden nuestra bioquímica descontrolada: multarán los excesos de la mala circulación de nuestra sangre, limpiarán de las paredes de nuestros vasos sanguíneos los productos de nuestros excesos y arrestarán a la glucosa que haya sobre pasado los límites permitidos. Por el camino, otras células inocentes se verán afectadas. Todas las células de nuestro organismo están conectadas, no podemos compartimentar nuestro cuerpo: los fármacos desarrollados no tienen todavía la selectividad para actuar solamente sobre el órgano afectado, por lo tanto el restablecimiento de este equilibrio supone un coste para la salud de otros órganos sanos.

Si bien agradecemos a ciertos fármacos el poder erradicador de determinadas enfermedades, la gran mayoría no resuelven el origen de la enfermedad, solamente nos hacen inconscientes de su manifestación eso sí, solo hasta las 24 horas del día siguiente; si no vuelves a ingerirlo los síntomas volverán a manifestarse.

Además de los efectos negativos para los inocentes, esta labor conlleva un alto gasto: unos 13.000 millones de euros anuales para las arcas del estado y unos 6 millones de euros de nuestras reservas se emplean al año para tratar los síntomas de una deficiente salud 1. Demasiada energía consumida; no queda demasiado crédito para invertir en felicidad…

Siempre escucho a los mayores decir que la gente era antes mucho más feliz.

Ya durante el siglo de Pericles, Hipócrates defendía  “que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina”…

Basándome en esta premisa, me gustaría compartir con vosotros diferentes alternativas que devuelvan la independencia a nuestro organismo, posicionándonos en una salud autogestionada, a través de la creación de unos buenos hábitos alimentarios.

Tenemos el poder de alimentarnos a nuestra voluntad y además no supone un gasto extra, es la medicina más económica para gestionar nuestra salud y llegar al estado de bienestar.